5 consejos a tener en cuenta si quieres cambiarte a Mac

Cambiar al sistema operativo de Apple desde Windows puede llevar algo de tiempo para acostumbrarse, pero en realidad no es una transición difícil.

A principios de junio, Apple presentaba su nuevo sistema operativo de escritorio, High Sierra, junto a una potente gama de ordenadores iMac. Es posible que algunos usuarios, sobre todo profesionales, se hayan sentido atraídos por estas novedades hasta el punto de plantearse abandonar el viejo Windows. Si eres uno de estos usuarios novatos de los ordenadores de Apple, quizá estos consejos básicos te resulten de utilidad:

1. La tecla de Comando es tu amiga. Por lo general, los accesos rápidos no son la parte más usada de Windows. Pero en Mac, forman parte esencial de la experiencia de usuario. Por ejemplo, a diferencia de Windows, al pulsar la X roja no se sale del programa que está usando; sólo se quita de la pantalla. Para salir de la aplicación, es fácil y cómodo utilizar el acceso directo Comando + Q.

2. El touchpad es muy versátil. Los touchpad de Mac permiten muchas más acciones que los de los portátiles Windows. Así, hacer clic con dos dedos es cómo pulsar el botón derecho del ratón en Windows, mientras que el desplazamiento con tres dedos sirve para cambiar entre las aplicaciones abiertas.

3. Todo está al revés. Se diría que los ordenadores que funcionan con MacOS, al igual que con Ubuntu, parecen PC mirados a través de un espejo. Los botones Minimizar y Cerrar ventana están en la parte superior izquierda en lugar de la derecha, y las opciones más importantes aparecen en la parte superior, no en la inferior. Cuesta un poco acostumbrarse, pero al final se maneja de forma tan instintiva como en Windows.

4. Instalar aplicaciones es un poco confuso. La instalación de software en Mac se realiza a través de la App Store o mediante un proceso de arrastrar y soltar relativamente simple. Pero si estás acostumbrado a pulsar “Siguiente” en una serie de instrucciones de instalación en Windows, es posible que este proceso resulte un poco extraño. Para instalar aplicaciones, se descarga una imagen de disco o un archivo .app. A continuación, hay que arrastrar y soltar en la carpeta de Aplicaciones, que se puede encontrar a través de la aplicación de búsqueda. A continuación, puedes iniciarla desde la carpeta Aplicaciones sin mayor problema.

5. Si no puedes prescindir de Windows, no pasa nada. Es posible que no dispongas de recursos para adquirir la versión Mac de todos los programas que tienes instalados en tu PC (o que eches de menos los juegos). Para esta eventualidad, los Macs tienen una utilidad conocida como Boot Camp, que permite instalar Windows o cualquier otro sistema operativo en el ordenador. Una vez dispongas de una ISO de Windows, el asistente de Boot Camp te ayudará a crear una partición en el ordenador. Desde allí, puedes elegir ejecutar Mac OS o Windows siempre que inicies tu Mac.

Vía TNW.