Primer AWS Transformation Day en Madrid

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AWS TxDay

Reservado a directivos y personal TI de grandes compañías, la jornada sirvió para exponer hasta 18 casos de uso y el fomento de un ecosistema colaborativo.

Para esta ocasión, Amazon Web Services eligió la zona de suites VIP del estadio Wanda Metropolitano, donde se ofrecieron las keynotes y hubo tres tracks paralelos con temas más técnicos de migración y escalabilidad, de decisión de negocio o de ciberseguridad. A diferencia del Summit que suele atraer hasta 4.000 personas, este evento es más recogido y por invitación, con un estricto filtro; solo “patas negra”. Se contó además con el apoyo de un incipiente grupo de partners especializados en la oferta de AWS, una docena de consultoras, integradores y fabricantes entre las que estaban Accenture, Deloitte, Beeva (BBVA), BT, Telefónica, DXC, Capside, Linke, Opinno, NetApp, Palo Alto y VMware. El embrión de un canal “enterprise”.

Miguel Álava, director para el Sur de Europa de AWS, no pudo evitar hacer una analogía por el escenario elegido con el sentimiento colchonero: “Para los que no lo tienen es difícil de explicar… pero es algo muy muy grande. ¿Y por qué ahora? Estamos convencidos que estamos viviendo la mayor transformación nunca vista, y por las tremendas connotaciones para las corporaciones implicadas. Y porque este crecimiento es exponencial tanto en el número de detalles como en su profundidad. No nos basta con responder con soluciones reales, queremos la implicación de todos y crear un ecosistema AWS para educar y compartir lo que están haciendo otras grandes empresas”.

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Y añadía: “Queremos agradecer el apoyo de nuestros partners, estamos desarrollando un ecosistema donde la formación va a ser fundamental, pero de una manera integral que incluya estrategia de negocio, no solo fijándonos en aspectos técnicos. Está demostrado que la adopción del cloud se hace un 80% más rápida si hay un conocimiento previo de su funcionamiento y posibilidades. No es solo una decisión tecnológica, sino estratégica del negocio. Y lo que más echamos en falta es la disponibilidad de todo el talento digital que las empresas necesitan ya”.

Según explicaba Álava, no hay un patrón de adopción al cloud estándar, porque cada empresa desarrolla su propia necesidad o enfoque de negocio, unos empiezan un buen día por mover una carga de trabajo y otros por acceder a unas aplicaciones. Pero se está muy lejos aún de pensar en first-cloud, esto está reservado solo para jóvenes compañías y startups, o si acaso para nuevos proyectos que parten desde cero. Sin embargo, en comparación con los data warehouses de hace años, nunca la analítica de datos y la inteligencia artificial había sido tan accesible como con el desarrollo de herramientas en la nube as-a-service.

Para comprender lo mucho que ha cambiado todo, hay que desterrar de la memoria aquellos años en los que se abordaba un número muy limitado de proyectos por su gran coste, había que elegir muy bien y decantarse por apuestas casi seguras y renunciar a la experimentación, “incluso sabiendo que ya no servía, había que ir hasta el final sin apearse del burro”, dice Álava. “Hoy se ha multiplicado por tres el capital riesgo, lo que ha permitido la creación de innumerables startup, y las barreras para experimentar se han reducido con el cloud, lo que ayuda a innovar y crear valor, no tanto por el margen sino por la escala alcanzada. Esto permea en toda la organización y estimula a que la gente aporte nuevas ideas que se pueden probar”.

AWS quiso destacar tres elementos que hay que tener en mente en todo proyecto de transformación digital, y son: el legacy y el compliance son el punto de partida; la innovación continua es el objetivo; y el cloud es el medio sostenible. “Esto es ahora y no se puede evitar, la pregunta para el resto ya no es el cuándo, es el qué y el cómo voy a la nube”, sentencia Álava.

¿Cuál es la estrella a seguir?

Si se preguntase a los ejecutivos sobre si su industria cambiará sustancialmente en los próximos años, el 90% contestara que sí. Si se añadiese que la esperanza de vida de una empresa ha pasado de 60 años en el siglo XX a 15 en el actual, el “sálvese quien pueda” parece el grito de guerra. El cambio significa que la competencia está a un clic y las barreras de entrada son comparativamente muy bajas; cualquiera con una idea talentosa puede llegar rápido al mercado. Y a toda esta incertidumbre hay que sumar la volatilidad de los clientes, que solo responden a sus altas expectativas.

“Las empresas tradicionales arrastran ciclos de entrega muy largos, de más de seis meses, concentrando su esfuerzo en áreas no siempre alineadas con los nuevos objetivos de negocio, creándose silos y barreras. El miedo al cambio y a la pérdida del empleo crea una resistencia pasiva a todo proceso disruptivo. Es el reino del legacy, con altos costes y baja productividad”, describe Thomas Blood, evangelista de Enterprise EMEA en AWS. “Pero los nuevos principios que rigen en el cloud permiten otra actitud y modo de trabajar: piensa en grande, empieza pequeño y ve rápido, se dice. El resultado es un cambio radical: ciclos de entrega al mercado más cortos, de apenas semanas y a veces hasta días, siempre enfocados a la experiencia de usuario. Procesos más ágiles y veloces, en los que la colaboración a través de la compañía es transversal, persiguiendo la innovación constante. La nube permite actuar cono una startup, con opción de emplear la herramienta adecuada para la instancia adecuada hasta obtener el MVP, el producto viable mínimo. En resumen alta productividad y costes bajos”.

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Tampoco hay que tirarlo todo. Las compañías tradicionales tienen ventajas previas que no hay que abandonar: profundo conocimiento de los mercados, experiencia y compromiso de su gente, recursos financieros y fabriles, fondo de comercio, reconocimiento de marca… Unas son tangibles, otras intangibles. Pero sean una pyme o una gran empresa, no deben de dejar de tener ese espíritu emprendedor que está o estuvo en su ADN y les ha permitido prosperar hasta hoy.

La apuesta que plantea Blood a esas empresas es que se puede tener un equipo pequeño devops con metodología agile y recursos AWS para construir su MVP en menos de 90 días. Para ello hay que adoptar una serie de principios de diseño, como la arquitectura de microservicios, la APIficación y el sistema de contenedores, hasta llegar a tener la infraestructura como código basada en eventos, con una UX moderna y todo customer-centric.

Y la promesa es que en menos de 15 meses estará en el modo delivery continuous de crear nuevos modelos de negocio, con un nuevo entorno de trabajo basado en el autoservicio, una mayor garantía de calidad y seguridad debido a la automatización del testing, una gran resilencia y la opción de escalar sin límite.

Para AWS, la fórmula de la transformación digital es igual a construir agilidad para responder a las oportunidades, más quitar barreras a la innovación, más asegurar el entorno. “El desafío de las compañías es desbloquear esas capacidades de innovación mientras se sigue funcionando en todas las líneas… Pero el cambio es duro”, sentencia Blood. “Y mucha de esa dificultad es más emocional y cultural que técnica. Para ello, los equipo de 10-15 personas reducen el coste y riesgo de traer nuevas ideas, para probar la hipótesis antes de adquirir grandes compromisos en inversión. La nube también facilita que todo el mundo esté alineado detrás de los mismos objetivos marcando el camino, y quita impedimentos y barreras ineficaces. En esta dinámica todo el mundo se hace responsable del cumplimiento del proyecto y de asegurar la transparencia”.

Ya Jeff Bezos decía de Amazon que les guiaba tres ideas principales: obsesión por poner al cliente en el centro; crear circuitos para la acción; y poner en práctica la dicotomía desacuerdo / compromiso. “La velocidad importa en los negocios. Con la nube, muchas decisiones son reversibles y no necesitan estudios profundos, lo que facilita la acción. Además, se puede tener calculado el valor del riesgo por adelantado”, cuenta Blood. “Hay que atreverse a dar ese paso audaz para crear, probar y quemar plataformas. Pero no pierdas tiempo en sobreanalizar la situación, solo empieza y ve paso a paso”.

Tres ejemplos mostrados

Openbank. Su CEO Ezequiel Szafir comentaba el porqué necesitan la nube un banco como ellos, totalmente digital desde sus inicios, y con la obsesión por la single session: “Cuando llegué a Nike estaban cerrando su última fábrica de zapatillas. ¿Cómo es posible eso? Porque nosotros ya solo diseñamos, concebimos y vendemos. Lo mismo pasa con la banca. ¿Sin servidores? La gente quiere pagar cero comisiones y operar en tiempo real. Todo eso sobre un mainframe es imposible, es sumamente costoso cualquier servicio sobre ellos, y es muy poco elástico para dimensionarse a picos y variables. Con AWS tenemos la escalabilidad asegurada, y no tenemos que pelearnos mes y medio con los financieros para que el banco nos apruebe la compra de unos servidores extras. Eso sí, hay que tener cuidado con la factura final y pedir solo lo necesario, porque aunque el coste unitario baja exponencialmente, el coste total no siempre”.

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Schneider Electric. Su director de Estrategia Emmanuel Laguarrigue contaba cómo una compañía industrial centrada en los suministros de componentes y servicios de eficiencia energética estaba virando para convertirse en una compañía de software para el IoT: “Estábamos viendo cómo cada vez más la necesidad de cómputo y la captura de datos se estaba estableciendo en el edge, pero hace tres años no había soluciones para proporcionar esa información en tiempo real de manera distribuida a todo el mundo, solo en local, por lo que hemos establecido un modelo mixto on-premise y en cloud. Esa información generada por miles de sensores conectados a veces por temas regulatorios o de seguridad solo puede estar en local, y otras por eficiencia no necesita subirse todo a la nube para ejecutar lógicas relativamente sencillas y hacerlas bajar de vuelta. Nuestra plataforma se vende ya a refinerías, hospitales o edificios de oficinas”.

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X by Orange. Su director de Innovación y Tecnología José Mª San José explicaba la génesis de la última propuesta de la operadora para abordar el mercado pyme, lanzada al mercado en apenas doce meses de sprints: “Sabíamos que teníamos que ser digitales desde el principio, porque queríamos construir una relación más ágil y más veloz, no hacer lo mismo. Necesitábamos un datacenter, pero si queríamos ser una software company, debíamos centrarnos en desarrollar software, no datacenters. La opción lógica por tanto fue apoyarnos en AWS, así en apenas cinco meses y con diez personas ya teníamos estructurado el core de la arquitectura y comenzábamos a desarrollar los primeros productos. Pasamos de tres equipos scrum a once en solo otros cinco meses, y ya éramos 85 personas. Después de este verano hicimos la presentación oficial con dos productos disponibles en plan pago por uso, música ambiental para negocios y red virtual privada entre oficinas. Ahora somos 126 personas y tenemos un roadmap de lanzamiento de productos de uno al mes: firewall virtual, centralita unificada, fibra…”.

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