Podríamos tener ascensor espacial en 2050

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Anticipado por el escritor Arthur C. Clarke en su obra “Las fuentes del paraíso”, el ascensor espacial permitiría unir mediante un cable la superficie terrestre con una estación ubicada en órbita geostacionaria. Son muchos los problemas que hay que abordar para tratar de convertir en realidad esta forma que, por otro lado, abarataría enviar objetos (y personas) al espacio. Las pruebas efectuadas por científicos de una universidad nipona permiten aventurar que se convierta en una realidad a mediados de siglo.

Desde la superficie terrestre a la órbita sin pasar por una nave espacial.

Parece un sueño pero es el proyecto en el que están trabajando diversos grupos a lo largo del planeta. Uno de estos equipos es el del profesor Yoshio Aoki de la Universidad Nihon. En su caso se están centrando en la tecnología que hará posible unos cables capaces de perderse en las alturas, subiendo hasta allí cargamento y pasajeros, lo que podría suponer también un gran paso hacia el turismo espacial.

Los experimentos preliminares han permitido comprobar el comportamiento exitoso del prototipo situado a 1,2 kilómetros de altura. Una altitud minúscula con comparación con los 36.000 kilómetros en los que se ubica la órbita geoestacionaria, calculada por el propio escritor y científico, motivo por el cual se denomina también órbita Clarke.

En el experimento que mencionamos el Consorcio Japonés para el Ascensor Espacial consiguió elevar por un cable una carga hasta 1.200 metros de altura a una velocidad de 20 km/h en la subida y 40 km/h en la bajada. Participaron hasta 17 prototipos realizados por diversos equipos que debían conseguir el funcionamiento de ese ascensor espacial empleando como sustentación un cable sujeto a un globo ubicado a 1.200 metros de altura donde debía subir una carga de 11 kilos.

El objetivo en una siguiente fase es conseguir elevar 100 kilos de cargamento hasta una altura de 15 kilómetros para el año 2020… hasta llegar a ser capaces de transportar 20 toneladas de peso a 50 kilómetros de altura para más allá de 2030. Esto no será fácil ni barato. Se calcula que el coste final podría ser de 100.000 millones de dólares.

Los cables que permitirían unir la tierra y el cielo estarán confeccionados a base de nanotubos de carbono, material 20 veces más fuerte que el acero y capaz de sustentar un ascensor que se desplazaría a velocidades en torno a los 200 km/h. El mayor obstáculo es que por el momento dicho material aún no está disponible, ni mucho menos ha pasado al proceso de fabricación en masa que se requeriría.

vINQulo

Nikkei

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