El Tribunal de Justicia de la UE da tregua a Intel

La máxima corte europea ha anulado una sentencia de una corte inferior que confirmaba la multa de 1.060 millones de euros de la Comisión a Intel.

En 2009, Bruselas imponía una sanción récord a Intel, entendiendo que la compañía fabricante de chips abusaba de su posición en el mercado, impidiendo la libre competencia en el sector de procesadores. La Comisión de Competencia le obligaba a pagar 1.060 millones de euros, argumentando que Intel había buscado “deliberadamente excluir a la competencia del mercado de los chips informáticos durante años.

La autoridad explicaba en su veredicto que, entre otras infracciones, Intel había ofrecido descuentos a cuatro compañías fabricantes de ordenadores, Dell, HP, NEC y Lenovo, para que eligiesen sus procesadores sobre los de otras marcas como AMD. La empresa decidía recurrir la decisión ante el Tribunal General de la Unión Europea, que cinco años después confirmaba la sanción del máximo organismo antimonopolio de la región.

Específicamente, en el veredicto se reconocía que “ninguno de los argumentos presentados por Intel apoya la conclusión de que la multa impuesta es desproporcionada”, reforzando la argumentación de la Comisión de que los descuentos eran, en sí mismos, una forma de restringir la competencia, además de no ser necesarios por tratarse de una compañía con elevada cuota de mercado.

Lejos de rendirse, Intel decidía recurrir a la más alta instancia judicial de la Unión Europea, alegando que en la corte general habían cometido un error al no tener en cuenta todas las circunstancias del caso al examinar correctamente los descuentos de la fabricante de chips a las compañías.

Ahora, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado algo de tregua a la compañía. El TJUE ha anulado la sentencia del Tribunal General, que desestimaba el recurso de Intel y confirmaba la multa de 1.060 millones de euros por abuso de posición dominante.

Esto significa que el caso deberá volver a la corte inferior, para que reexamine las alegaciones de Intel contra la sanción de las autoridades antimonopolio, en las que la empresa buscaba que se eliminase la multa o, al menos, se redujese sustancialmente la cantidad a pagar. Se abre una nueva posibilidad para Intel, que podrían además favorecer a otras compañías en casos semejantes.